La guerra contra los biofilms: por qué algunas infecciones vuelven una y otra vez

Tomó antibióticos. Tuvo la impresión de que la infección estaba disminuyendo. Luego, unas semanas más tarde, volvió.

Esta situación es frecuente en ciertas infecciones urinarias, óseas o relacionadas con una prótesis, una sonda u otro material médico. En estos casos, el problema no es siempre solo la bacteria. También puede tratarse del biofilm, es decir, de la estructura protectora en la que la bacteria se esconde.

¿Qué es un biofilm?

Un biofilm es una especie de capa protectora producida por las bacterias. Estas se adhieren a una superficie y luego producen a su alrededor una matriz compuesta principalmente por sustancias extracelulares que las rodean y las protegen. Esta estructura puede formarse sobre una sonda urinaria, una prótesis, un implante, un catéter, una herida crónica o, a veces, directamente sobre ciertos tejidos.

Se puede imaginar el biofilm como una fortaleza. Las bacterias ya no están aisladas ni expuestas: viven juntas, adheridas a una superficie, en un entorno que les ayuda a resistir mejor las agresiones externas. Las autoridades sanitarias y las principales revistas médicas describen desde hace tiempo los biofilms como una causa importante de infecciones persistentes y de infecciones asociadas a dispositivos médicos.

¿Por qué la infección parece desaparecer… y luego volver?

Este es uno de los puntos más importantes que hay que entender. Cuando las bacterias viven en un biofilm, ya no se comportan como bacterias “libres”. Pueden volverse menos sensibles a los antibióticos, no solo porque el tratamiento penetra peor, sino también porque una parte de ellas reduce mucho su actividad. Y muchos antibióticos actúan mejor sobre bacterias activas.

Como resultado, el tratamiento puede reducir la infección y aliviar los síntomas, pero no eliminar por completo el foco protegido. Algunas bacterias sobreviven dentro del biofilm y luego vuelven a proliferar. Esta es una de las explicaciones clásicas de las infecciones crónicas o recurrentes. En los biofilms también pueden producirse fenómenos de desprendimiento: bacterias que abandonan la estructura, recolonizan una zona cercana y reactivan la infección.

¿Por qué este problema es frecuente con sondas, prótesis e implantes?

El biofilm es especialmente temido cuando se forma sobre material médico. Los documentos de la IDSA y del NICE recuerdan que, cuando un biofilm se instala en un catéter o en un implante, la antibioterapia por sí sola puede resultar insuficiente. En algunos casos, también hay que actuar sobre el propio soporte: cambiar la sonda, retirar el catéter, limpiar quirúrgicamente la zona infectada o incluso sustituir el material si es necesario.

Por eso algunas infecciones sobre prótesis, algunas infecciones óseas y algunas infecciones urinarias asociadas a una sonda vuelven con tanta facilidad. A veces el paciente tiene la impresión de que “los antibióticos ya no funcionan”, cuando en realidad las bacterias se han vuelto sobre todo difíciles de alcanzar dentro de su refugio.

¿Cómo se trata una infección relacionada con un biofilm?

El tratamiento depende del tipo de infección, de la bacteria implicada, de su nivel de resistencia, del lugar infectado y de la presencia o no de material médico.

En la práctica, un manejo serio suele basarse en varios elementos: identificar con precisión la bacteria, comprobar su sensibilidad, evaluar si es probable la presencia de un biofilm, tratar localmente si es necesario y decidir si debe mantenerse o no el material colocado. En algunas situaciones, el abordaje combina antibióticos, medidas locales, drenaje, desbridamiento o sustitución de un dispositivo.

En otras palabras, cuando una infección vuelve una y otra vez, no siempre basta con cambiar de antibiótico. A veces es necesario replantear toda la estrategia de tratamiento.

¿Por qué interesan los fagos en este contexto?

Los bacteriófagos, o fagos, son virus naturales que atacan a las bacterias. Despiertan un interés particular entre los investigadores y algunos equipos médicos en las infecciones difíciles, porque ciertos fagos poseen enzimas llamadas despolimerasas. Estas enzimas pueden degradar parte de la matriz protectora del biofilm y así ayudar a exponer más las bacterias.

No obstante, hay que ser prudentes: esto no significa que los fagos sean una solución simple o universal. No todos los fagos tienen las mismas propiedades, no todas las infecciones siguen el mismo patrón y la fagoterapia debe plantearse caso por caso. Pero en el contexto de infecciones crónicas, recurrentes o relacionadas con un biofilm, este enfoque despierta un interés real porque actúa precisamente allí donde el problema pasa a ser biológico y no solo “bacteriológico”.

Lo que hay que recordar

Cuando una infección vuelve una y otra vez, eso no significa necesariamente que ya no haya esperanza. También puede querer decir que existe un biofilm, es decir, una especie de escudo que protege a las bacterias y favorece su persistencia.

Comprender esta idea cambia la manera de ver el fracaso de los tratamientos. El problema no es siempre solo la bacteria. A veces, es sobre todo la “casa” en la que se esconde. Y precisamente por eso los fagos atraen hoy tanta atención en las infecciones difíciles.

¿Sufre una infección crónica o recurrente?

En caso de infección urinaria persistente, infección ósea o infección relacionada con una prótesis o con material médico, la cuestión del biofilm a veces merece ser explorada. Es necesaria una evaluación médica rigurosa para comprender por qué la infección vuelve y qué opciones pueden considerarse.

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